Cuando se habla de cocina patrimonial, el mote pata destaca como uno de los platos más representativos del Austro ecuatoriano. Heredado de generaciones, este guiso espeso y reconfortante reúne el sabor del campo y la historia de Cuenca.
La base es sencilla pero poderosa: mote blanco cocido, maní molido y pata de cerdo tierna, cocinada lentamente hasta que el colágeno espese el caldo y lo vuelva sedoso. A este conjunto se suman cebolla, ajo, achiote y un toque de leche o crema, que aportan color, aroma y suavidad.
Receta:
• 1 kg de pata de cerdo troceada
• 500 g de mote blanco cocido
• 150 g de maní molido o 3 cda de pasta de maní
• 250 ml de leche o crema
• 1 cebolla blanca picada (aprox. 100 g)
• 2 dientes de ajo picados
• 1 cda de achiote
• Sal y pimienta al gusto
• Culantro o cebolla larga para decorar
El secreto está en dejar que el mote absorba la esencia de la pata y del maní, removiendo con paciencia hasta lograr una textura cremosa y uniforme.
Servido bien caliente, el mote de pata no solo alimenta el cuerpo, sino también la memoria colectiva cuencana.